
Como nocturnas aves. Largas anguilas blanquecinas
sobre el pecho resbalan. Una luciérnaga aparece
en su frente. Sus hojas llora un sauce
sobre ella y su pena silenciosa.
G. Heym.
Ella
vive
en el fondo del lago
visible sólo para la bruma
donde el aire es fácil
y la noche dulce.
Ella
y sus manos
y una orquesta de grillos
y un piano blanco de hojas.
Ella
se viste con pausa
se vuelve visión
vidriera en el agua.
4 comentarios:
Blog arriba como toca, acorde a tu poesía.
:¬)
qué gusto volver a encontrar en su sitio tus palabras
:)
besos!
es muy bueno, lisola, en serio, me gusta...
el agua, se ocupa de nuestra pureza, de nuestra libertad.
Publicar un comentario