miércoles, noviembre 01, 2006

Todos los Santos.



Oh hermana de la sombra,
nocturna cuanto más fuerte es la luz,
me sigues, muerte.

Giuseppe Ungaretti.



Tú, que paseas entre las piedras dulces,
y dulce tu figura entre los árboles ,
va inclinándose hacia la sombra de las hojas

como un ángel extraño y maldecido
por la quietud que la muerte ha dejado
sobre el precipitado silencio de las lápidas...

tú, que no respondes a las miradas
ni conoces el ruego de los lagos
cuando sin voluntad y amantes de la tierra

se ablandan en las manos y se quedan
en un extremo del tiempo, donde tú,
paseas, inválido, bajo el ropaje del viento.

Desnudo, en tu pobreza, separado
del diente y de la piel que te sujeta
buscarás al pobre que llevas dentro, pálido,

y pálido, sobre la noche eterna,
ocultarás el hueco de la herida
en el último roble apoyado contra el pecho.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra que asomes desde un día pálido o desde donde quieras,por volverte a leer :¬)
BabiaS

Anónimo dijo...

Cuando tengas hueco te asomas al blog de Molloi, en los enlaces de Babia, debajo de Noches de agua.
Creo que te gustará.

Molloi dijo...

Muy bonito tu espacio.Volveré, claro. Si quieres leer más cosas mías, también estoy en http://panoplia.spaces.live.com/

ecasual dijo...

Genial.

Anónimo dijo...

Construi un edificio
de conchas y de sal
pensando en habitarlo
algún día, al final.

Lustroso y cristalino
asomado a los océanos
con sus balcones grandes
todos abiertos.

Solo, me acomodé en él
y solo lloraba, solo
cuando ya nada tenía
perdido todo.

Y con mi llanto se deshizo
mi edificio de conchas
mi edificio de sal,
mi edificio.