
Duermo en el mármol fecundado por la noche
duermo la noche habitada por la luna
en la vulva del día y en los peces calientes
en la seda olvidada del mar
y en la infancia de armarios y lutos.
En el pie clandestino que cruza las calles
en los puentes mendigos
en la arteria que forman las nubes
en el rostro perverso del agua
donde el tiempo devora mis pasos.
Y en las fuentes con sabor a hoja blanca.
Duermo Duermo
Terrible y extendida
sobre el increible zarpazo de la muerte.
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