domingo, enero 08, 2006




Una mujer vive a su modo.
Separa la luz
se extravía en la noche
aprisiona esqueletos sin pudor
desnuda el silencio de las calles.

A cierta hora se vuelve escalera
se detiene en las azoteas
llueve relojes incandescentes
y apena confía ya en el tiempo enloquecido.

Baja los ojos
espera
el profundo silencio que todo lo llene
o espera
el grito que aún se desconoce.

Una mujer con las horas mordidas
vive a su modo
entre una multitud de grandes cataclismos
más allá de los hombres.

Desterrando el mediodía
la raíz del barro.

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