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En un rincónse cuentan los dientes dorados del verano.La revancha de las horas era un racimo de sedaen el calor de los patios.Tiempo lentosol de nido bajo en la mediasombra de las piedras.Tiempo sin hambreseno voraz en brazos de un reflejo.Levadura de Julio entre los arcos de lo que ya no existe.
Si no fuera al menos varias veces al díaárbol zurdo, incontrolable,porción de asombro, ojal de plata,cuerpo abarrotado de sombras, luzde animal encadenado a la razón más pura.Si no fuera escondite, balido de horas,cartón que enciende sus orillas,verde abandonado en la boca, tibiaconsagrada a su tumba, invierno o grillo de regreso.Si no fuera dolorosa partida o comienzode millones de horas, amargo_dulce aún no nacido, círculo rojo en las costillas,disparo, eclipse, acertijo exotico.Si no fuera caldo en la mesa, deidad en mis dedos, mármol que intuye el frío.Expiraría en los túneles sin intención de ser.
Quise ser el pájaro sobre la tumba del primer hombrey ofrecer mi garganta lacrimal a las estrellas de la nochepara poder devorar la cera aún caliente que alimentami sed de bulbo callado y ciego cuando aúlla la angustia.Quise oscurecida llegar por el principio de los puentesal blanco amanecer de las cerezas sobre el suelosangrando su luz decapitada por la tierra en la horaen que todo se convierte en semilla trasmutable.Quise ese día fluir bajo la lengua y abandonar la cámaradonde rugen los deshechos de las pieles y en su vozdepositar ese viento de limosna larga que vencea la razón y a la muerte.
Con las rodillas rojas, desolladas
con la espalda anochecida e incompleta
con el intenso olor de lo podrido
Con los hijos en los senos rebeldes
con los sueños desatados y el deseo sujeto
con el ardiente hormigueo del cristal sobre las venas
Con el silencio en la piel y el nudo suave
con el gesto en trance y sin vestido
con la cabeza en fuga y el corazón sin leche
Con el recuerdo sin aire en la garganta
con la firma de un pacto mal escrito
con el odio acomodado en el colchón
Con la palabra leída y masticada
con el orgullo de mantener el tatuaje
con la edad a pie de foto
Con el desprecio de los cuervos obligados
con el reloj furtivo y puntual sobre la carne
con el nudo en lo alto del grito
Con la justicia de las piedras en los ojos
con la ley del frío humillando el pensamiento
con las costillas llenas de asesinos
Con el tiempo entrecruzándose al final de un verano
con la uz hundida en un vaho de silencio
con la muerte de los pájaros sin nombre
Con la cal en los ojos cuidadosamente doblados
con la estrecha mano de quien huye
con la serpiente enrocada en la conciencia
Con la sangre que mana por debajo de la tierra
con el estiércol que escala por el sudor de la ventana
con la herida desafiante
Con el deseo de hervir en la tinta
con el ansia de clavar la destrucción
con el anhelo de la estaca abriendo el corazón
Con lo amargo de todos los días
con lo amargo de andar sin apetencia
con lo amargo de batir las alas en el hambre
Voy resbalando desde los puentes hacia la claridad del agua.
Una mujer vive a su modo.Separa la luzse extravía en la nocheaprisiona esqueletos sin pudordesnuda el silencio de las calles.A cierta hora se vuelve escalerase detiene en las azoteasllueve relojes incandescentesy apena confía ya en el tiempo enloquecido.Baja los ojosesperael profundo silencio que todo lo lleneo esperael grito que aún se desconoce.Una mujer con las horas mordidasvive a su modoentre una multitud de grandes cataclismosmás allá de los hombres.Desterrando el mediodíala raíz del barro.
Un silencio desafía a las más dura palabra.Es el frío perfecto de un ojo resignadosereno y resignadoallí en la caverna que ningún ser habita.Dispón la voz para las nubespara la noche guarda la palabra.