
Te mueves bajo las torres,
silenciosamente,
con el juicio de quien oye cantar su ayer
en el primer frío blanco y riguroso.
Tu pie camina y duerme y fluctúa en el color azul
de los jardines,
donde las ratas vestidas con gasas negras,
convierten en ceniza las campanas que brotan
del fondo del fuego.
Las escaleras bailan en el estrecho abrazo de las piedras.
tú,
atas la piel al foso de los inocentes
y apuntalas las manos en la fina membrana de las cornisas.
Algo vuelve del fondo de los milagros.
Una pared puede envolverte en su adormidera.
Transparente y decidida tragas el largo estertor
de una misa de difuntos.
Sobre los puentes
atrapados por un fino laberinto de oscuridad
dejas que la máscara gotee su endeble semilla.
Al fondo,
el ligero anillo del reloj ha imcumplido el pacto,
tartamudea cuando saturado de rehenes
pierde el honor y se entrega.
5 comentarios:
Jo, cada poema más denso, más imaginado, más bello...Un beso
:¬)
Intenso, bello.
Te deseo unas felices fiestas.
Un beso
Un abrazo fuerte, Lisola.
Feliz Navidad
Como admiro tu creatividad. Para ti,lo mejor.Tu lo sabes.
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