
Un nuevo corazón abre el misterio y muere
Una cuerda se ahoga en los cristales
La mitad del cielo aún no se ha extinguido
Los pies se amontonan entre la cuna y las alas
Y el dolor vuelve.
Una cruz
y un camino
al lado de las aguas
aún sin desvelar
al ligero blanco.
Todas las horas acabarán durmiendo
Todas las señales se han encendido
Todos los ruidos cubrirán la tierra.
Nacer sobre el viento
Devolver la lluvia a la voz
Que calla
Que cae
Hacia el espejo que oculta su respuesta.
©
6 comentarios:
Y el viento, sin preguntas,
que no cesa.
"Nacer sobre el viento" es una madlición, pero una apasionada maldición... Quíen la eligió es porque ya fue elegido. Un saludo dominical
el espejo siempre ocultará respuestas,
la lluvia cantará, sí, aunque en ocasiones no la oigamos,
ese dolor que vuelve quizás alguna vez extravíe su rumbo y vaya a parar a otros puertos lejos de los nuestros.
abrazos
.
.
.
"Devolver la lluvia a lo voz", tarea sagrada del poeta.
"Todas las horas acabarán durmiendo..."
acabarán desgranándose en minutos infinitos...
Cómo me gusta lo que escribes.
Un beso
Un saludo, Lisola, desde esta mitad del cielo que aún respira.
Precioso!
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