domingo, julio 30, 2006

Doble retrato con copa de vino.



Sírveme el vino dulce de las tinieblas.

Es Noviembre y mi nombre es una esponja
en la boca del mundo.

Sírveme un cesto pequeño de cerezas
recogidas del árbol de las corzas.

Es Noviembre y hay que dejar que el agua
salte por el hueco de las piedras.

Es Noviembre y la memoria asoma
y se agita en la memoria de las algas.

©

5 comentarios:

Ogigia dijo...

Como siempre Lisola, un buen poema...un inquietante poema...Saludos

almena dijo...

Buenos días, Lisola.
Ahora mismo, en el goce de leerte.
Verso a verso el goce.

Un beso!

Nidesca dijo...

el vino nos puede llevar de la luz a las tinieblas y viceversa, para eso es elíxir divino.

el cesto de cerezas, mítico y exquisito.

un poema de sabores y aromas.

abrazos

Leo Zelada dijo...

Bravo,me gusto este poema.

Anónimo dijo...

Es un lujo leerte. Gracias.
tacha :¬)

"está abierto el poema
está despierto el centro
dormido del agua" María Negroni