
Sírveme el vino dulce de las tinieblas.
Es Noviembre y mi nombre es una esponja
en la boca del mundo.
Sírveme un cesto pequeño de cerezas
recogidas del árbol de las corzas.
Es Noviembre y hay que dejar que el agua
salte por el hueco de las piedras.
Es Noviembre y la memoria asoma
y se agita en la memoria de las algas.
©
5 comentarios:
Como siempre Lisola, un buen poema...un inquietante poema...Saludos
Buenos días, Lisola.
Ahora mismo, en el goce de leerte.
Verso a verso el goce.
Un beso!
el vino nos puede llevar de la luz a las tinieblas y viceversa, para eso es elíxir divino.
el cesto de cerezas, mítico y exquisito.
un poema de sabores y aromas.
abrazos
Bravo,me gusto este poema.
Es un lujo leerte. Gracias.
tacha :¬)
"está abierto el poema
está despierto el centro
dormido del agua" María Negroni
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