viernes, agosto 18, 2006

Resurrección en el río




Un nuevo corazón abre el misterio y muere

Una cuerda se ahoga en los cristales

La mitad del cielo aún no se ha extinguido

Los pies se amontonan entre la cuna y las alas

Y el dolor vuelve.



Una cruz

y un camino

al lado de las aguas

aún sin desvelar

al ligero blanco.



Todas las horas acabarán durmiendo

Todas las señales se han encendido

Todos los ruidos cubrirán la tierra.



Nacer sobre el viento

Devolver la lluvia a la voz

Que calla

Que cae

Hacia el espejo que oculta su respuesta.

©

6 comentarios:

ecasual dijo...

Y el viento, sin preguntas,
que no cesa.

Ogigia dijo...

"Nacer sobre el viento" es una madlición, pero una apasionada maldición... Quíen la eligió es porque ya fue elegido. Un saludo dominical

Nidesca dijo...

el espejo siempre ocultará respuestas,

la lluvia cantará, sí, aunque en ocasiones no la oigamos,


ese dolor que vuelve quizás alguna vez extravíe su rumbo y vaya a parar a otros puertos lejos de los nuestros.

abrazos
.
.
.

Anónimo dijo...

"Devolver la lluvia a lo voz", tarea sagrada del poeta.

almena dijo...

"Todas las horas acabarán durmiendo..."

acabarán desgranándose en minutos infinitos...

Cómo me gusta lo que escribes.

Un beso

Amanda dijo...

Un saludo, Lisola, desde esta mitad del cielo que aún respira.

Precioso!