
Yo sé que nunca he beber el final de la copa.
Me quedaré sentada como un mastín sin hambre
y escribiré para la muerte y para el vino.
Me llegará la mala hierba a las entrañas
y no pronunciaré ni un solo nombre ante la tumba.
Me entregaré sin confesión al principio de las nubes
y en mi última semilla creceré como el silencio
por todas las esquinas.
Seré entonces una lengua generosa
un recuerdo manso en el latido de la tierra.
2 comentarios:
para Lisola...
...la orden Franciscana os
declara poeta franciscana por
excelencia...profunda, sobria y
transcendente...
San-F
Un placer bucear aquí.
Te llevo a http://spaces.msn.com/desdebabia/
Y gracias de nuevo
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