domingo, mayo 18, 2008
domingo, abril 13, 2008
Pisarro

Sonámbulos y a tientas,
se levantan los edificios secos,
de madera y barro que prometen,
un tiempo minuciosamente elaborado
para suprimir la vida.
Cada rincón, un enemigo,
que extiende su venganza contagiosa,
por vivos y por muertos.
Cada hueco, un furgón olvidado,
el retrato de uno mísmo,
un falso techo donde esconder
el miedo que retumba en los relojes.
Lawrence Alma-Tadema

Bajo las escaleras,
salpicada en la sangre del cordero,
y el agua, como un beso blanco,
purifica y limpia mi piel.
En ella,
recojo los meses, los años,
el duelo que el mundo ha dejado
en el hueco de las manos,
la locura de andar descalza,
ya sin fuerzas, la luz que me adormece,
los augurios, la fiesta del espanto.
Recojo el vino en el encuentro,
la sabiduría de no saber nada,
la permanencia en el hogar,
el frío del labio al pisar la tierra.
Recojo en un hatillo de sombras,
al que viene al mundo con todos sus deshechos
y se asoma a mi ventana
y desova en ella viejas palabras,
mal escritas.
Y entro en el agua,
y sumergida en su desnudo hueso blanco,
respiro y bailo,
y busco las aguas aún más profundas,
hasta que la luz desaparece
y por fin la vida nuevamente da comienzo.
domingo, enero 27, 2008
El bar de Folies Bergére. (Manet)

Esta noche me he calzado los tacones altos,
he dejado caer sobre mis hombros,
esa blusa negra, esa,
que deja ver de manera sugerente,
mis pechos.
He abierto las dos puertas del armario,
y he tomado aquella falda que marca,
de manera insinuante mi trasero.
He disuelto mi piel en un perfume discreto,
(ese que me gusta tanto,
olor a maderas secas).
Y he adornado mi cuello,
con una vuelta de diminutas perlas de río.
Sé que me delatan mis gafas,
pero hoy,
quiero distinguir bien a mi presa.
He tomado el bolso en bandolera,
y he mirado dentro para ver que nada faltaba,
el espejo, un lápiz de labios, las gafas de sol,
por si me descubre el alba, mi identidad,
un billete de cincuenta, el tabaco,
y esa piedra azul que me sirve
de amuleto.
Y he tirado la libreta, la pluma,
mi vergüenza, los tikeck de la compra,
las citas del trabajo, la hipoteca,
y he salido así, desnuda,
a comerme el mundo, o a comerme
al primer hombre que se me pusiese a tiro.
Y he vuelto al cabo de las horas,
sin hombre y sin mundo,
cansada de ver ojos vacíos,
cansada del frondoso y triste
acodamiento de los cuerpos, uniformados
sobre la barra de un bar,
mientras sus lenguas degustaban ya de lejos,
el sabor de mis pechos.
Y he vuelto a casa y he tirado la falda,
el espejito, la barra de labios,
el agotamiento de los tacones falsos,
el cansancio de comerme el mundo,
la inutilidad de las luces sobre el asfalto,
el ruido, las medias de seda negra,
el placer de una noche, el ejercito de horas
en busca de una caricia, de una simple
caricia que me hiciese,
romper en llanto
romper en llanto
romper en llanto.
lunes, enero 07, 2008
Deshacer el umbral.

Deshacer el umbral en el que apenas me sostengo,
estirar la columna, separar cada una de sus vértebras,
encerrarlas en habitaciones diferentes
y recorrer su memoria y su mentira.
Desnudar cada una de las sombras
y coser su luz y su imagen a la piel.
Partir o quedar,
desprenderse o amontonarse,
fría, ocupada por el frío,
sentada en una pequeña barca de hielo.
Incluso de pie, partir o quedar,
trasladando ese gran séquito de mí,
a esa última sílaba que no calla nunca.
Nos confunde esta lluvia,
mansa,
que embalsama poco a poco la memoria.
domingo, enero 06, 2008
Seis de Enero.

Al alba,
cuando los hongos beben del humor acuoso de los árboles
y después huyen con sus pies morados hacia el interior de la tierra.
Cuando tu nombre y el mío y el de todos aquellos que son fruta que vacila,
se convierte en uvas que explotan bajo la atenta mirada de los cuervos.
Al alba,
tu cosecha de almíbar levanto el vuelo de mis alas.
Tu cosecha de sombras extinguió el vuelo de mis alas.
sábado, diciembre 15, 2007
Noa (la vida)
sábado, diciembre 08, 2007
Muerte en Venecia.
sábado, noviembre 17, 2007
domingo, noviembre 11, 2007
Epílogo

A medida que el tiempo se me acerca,
voy cerrando ventanas, balcones,galerías,
lamparillas alojadas a los pies de los muertos.
Voy cerrando el cuello gris de los cipreses,
los pantanos donde la piel se ulcera,
la alegría semejante a un rojo infinito.
A medida que el tiempo se me rompe,
voy hallando mis pasos en la seca nieve,
sin desdeñar el luto del agua entre las manos
o el decorado alegre de un charco en el camino.
Voy cerrando los ojos de los ángeles,
la pluma golpeada por el viento,
el sordo resplandor de las medusas,
La posada donde habita la herida,
el erguido y confuso abrazo del padre,
el ojal ciego del amor en mi nombre
Y no sé si la locura o la muerte, o quizá
las alas de la calma toquen mis senos,
y en mí se eleve la poderosa altura del sol,
sobre todo lo que aún duerme.
Seré de corcho o de fuego,
seré, la mitad de una nausea o el verde
sencillo de un árbol. Seré,
el silencio o la pluma que agote la tinta,
seré la pupila del tiempo,
el diluvio en el lomo del pez
o el instante desnudo que despierta
y me reza en los ojos.
Y todo lo olvidaré para encontrarlo
y todo será amado hasta olvidarlo.
sábado, octubre 20, 2007
Hoy

_Para Michel_
Quién ha cantado junto al simurg para mí,
quién ha tocado mis alas de aire
y en el aire ha bailado junto a jidr para el agua.
Hoy he salido al mediodía de las casas blancas,
al lomo de los gatos, al canto de las hojas.
Hoy,
he llegado hasta las puertas del Mar Negro,
y he sabido de las horas y del tiempo,
de la ascensión del ángel, mostrándome
la permanencia de su vuelo
y he escrito las horas sobre el agua,
tan fácilmente, que he bordado
en las plumas de las aves que recorren
los gozos, dos velas, blancas,
dos luces, centinelas.
Y he dilatado mis ojos, adormeciendo
las manos y las sienes, adormeciendo
los nombres y he entregado mis párpados
al silencio, mientras las grutas,
de espuma verde,
han desnudado mi memoria.
Hoy,
he sucumbido ante el paisaje,
sentada en lo alto de la colina,
acercándome a lo eterno,
a la sombra fría de las lápidas,
al concierto de las aguas,
a la luz que transporta mi corazón
y se entrega, en un acto piadoso,
al milagro único de ser amada.
Hoy,
yo cuento los dedos de las manos
y escucho la rueda de tus sueños y mido
los minutos que aprenden de la luz,
de tus ojos, de tu antiguo rescoldo,
de la llanura que despierta en mí
y en ti, se eleva.
Frente al mar,
he completado el ciclo de la luna,
y te he ofrecido mi caja de música,
donde guardo mis secretos y mis piedras.
Pero yo reclino la cabeza junto al pozo,
pero tú iluminas mis sombras,
y me dices;
Volveremos a juntar las alas, solitarios,
junto al Bósforo y sin nombres y sin piedras,
inventaremos un vino nuevo.
domingo, octubre 14, 2007
viernes, octubre 12, 2007

Mariposas nocturnas, arañas y murciélagos,
oh forastero, tu perdida sombra
aguarda en el atardecer,
un lóbrego corsario que se anega
en ese mar salado del dolor.
George Trakl.
Contra el cristal,
se rompe la sien y la tibia,
redobla, malva, su sesgado tiempo.
Negra muerte,
estalla en el cristal,
flota en el pánico,
salvaje y lenta en tus pies
de piedra.
Esparto de las noches,
busca tu zarza dormida,
el portón del guerrero,
el camastro herido
por la ausencia.
Negra muerte,
escupe la carne poseída,
tú, que hasta la mortaja hurtas,
y dejas impenitentes las almohadas
y los nichos.
Honda muerte,
rostro, tiempo,laúd
que tocas a tientas,
voz que sube, verde de
óxido, plateada y parda
cuando oscurece.
Escalón de quietud anciana,
por los jardines llegas...
Alójate en la casa y llora.
domingo, octubre 07, 2007
Trayecto

Cómo se desprende la palabra
de los rubios trayectos,
del color de las vidrieras...
no, no pronuncio la palabra
que me haría dividir las aguas
y beberlas y escribirlas y recorrerlas
con el pulgar goteando en la noche.
No, no te pronuncio y me quedo
en la uña, en el primer deslizamiento
de la uña arañando la separación
del tacto.
Vuelvo a ser un fragmento de silex.
Vuelvo y agito mi cabeza y los verbos
se quedan dentro de la luz, de la luz,
de todas las grietas.
Vuelvo y dosifico la paz
y la adelgazo hasta que sangra por mí
y acaso ardiendo, me deslizo por el borde
de la palabra cáliz y seco mis labios
con su filo cortante y silencio mi huida,
antes de que el barro tome forma
y amarillee o ennegrezca,
entre los escombros de los trenes
desocupados.
jueves, septiembre 20, 2007
Anadolu

El fraseo del mar sobre los ojos,
lo que nos dijimos,
el interior de las manzanas,
el aire con su rostro de pastelillos dulces,
el aire y su visión del mundo,
la seducción de lo extraño,
el trato amable de una sombra,
el definitivo silencio balbuceando mi nombre.
La espalda dando la espalda a un muerto,
la nobleza de la plata,
el lecho del cormorán sobre mi mano,
la desposesión del tiempo,
los pies amando el frío de las algas,
la desposesión del tiempo,
los objetos mudos, aquella nube,
las paredes blanqueadas,
la luz de sus antiguos dioses,
el primitivo telar retomando las horas,
las horas sobre la mesa,
las horas, para las manos, nítidas,
las horas como playas extraviadas,
la desposesión del tiempo,
la memoria serena,
la desposesión de la memoria.
martes, septiembre 18, 2007

Asia a un lado, al otro Europa,
y allí en su frente Istambul.
Espronceda.
Mira,
esta mañana de sol medio dormido,
donde la luz te busca,
donde la luz abre la niebla y navega
en el intenso azul de hojas dulces.
Mira,
doblo el silencio y reconozco los rostros,
y temo amarte en este frágil instante,
temo que se rompa este mar que emerge de los siglos,
este orden natural, este esmalte ensortijado.
De nuevo, la tierra se mueve lentamente,
en su silencio, las sillas de mimbre, vacías.
reconstruyen una historia en su memoria.
Ella vive y ofrece su noche a otros párpados,
ella se borra el corazón con la estela que los barcos
van dejando sobre su frente. Ella,
adivina la creación y por un momento sonríe,
después apoya la cabeza en la luz y mira
a lo lejos.
Bajo las luces, oye el miedo, oye al amante,
oye el lamento, la oración plateada de los minaretes,
oye como se compra y se vende la esperanza.
Pero mira las aguas quietas, esbeltas,
y dibuja en ellas su vientre y recuerda,
al cerrar los ojos, a los que un día
tuvieron alma, mientras apura
el último sorbo de té
frente al Bósforo.
_Io, emerge de las profundidades, Io,
ha dejado sus horas en la sal del rostro que ama._
miércoles, septiembre 12, 2007
domingo, agosto 19, 2007
Sonata para piano Nr. 14 en do sostenido menor (Beethoven)

No existes, cuando la sala se llena de luna,
no existes ni existen los otros,
ni existe el movimiento,
ni el idioma y una quietud cobriza
se instala en la garganta.
Sólo un claro de luna inflama el aire,
en lo oscuro, en lo oscuro del paraíso,
tú, con los ojos cerrados, conmovidos,
y una lámina de amor en las pestañas.
Escuchas la hermosa sordera, el oro
del que sufre en su silencio, la nota
grave que busca en tu profundo pecho,
la sigilosa sombra transparente
de una lágrima.
No existes,
cuando, devotamente, el blanco vuelo del alma,
deja el negro ataúd y asciende al labio,
y abres una mano en la quietud efímera
para atrapar el áureo bemol,
el abandono apacible de un instante.
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