
Mariposas nocturnas, arañas y murciélagos,
oh forastero, tu perdida sombra
aguarda en el atardecer,
un lóbrego corsario que se anega
en ese mar salado del dolor.
George Trakl.
Contra el cristal,
se rompe la sien y la tibia,
redobla, malva, su sesgado tiempo.
Negra muerte,
estalla en el cristal,
flota en el pánico,
salvaje y lenta en tus pies
de piedra.
Esparto de las noches,
busca tu zarza dormida,
el portón del guerrero,
el camastro herido
por la ausencia.
Negra muerte,
escupe la carne poseída,
tú, que hasta la mortaja hurtas,
y dejas impenitentes las almohadas
y los nichos.
Honda muerte,
rostro, tiempo,laúd
que tocas a tientas,
voz que sube, verde de
óxido, plateada y parda
cuando oscurece.
Escalón de quietud anciana,
por los jardines llegas...
Alójate en la casa y llora.
1 comentario:
"Alójate en la casa, y llora"...No era el poema que hubiera querido leer a punto de complir 48 años, y midiendo casi el milímetro aquello que no pude hacer y que de sobra sé que ya no haré nunca...Son días difíciles, no tan difíciles como los que vivió Trankl colgado de las alambradas de Auschwitz, pero que componen ese lento declinar de un alma que siempre quiso ofrecerse más de lo que fue capaz de ofrecerse...
Un beso
Carlos
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