
De regreso al ayer,
bebo el vino amargo de los conventos,
vigilo los lugares que creí abandonados,
me instalo en esa lluvia menuda
que nos viste de negro.
De regreso al ayer,
recorro como un viejo la existencia,
llego hasta el final de los instantes,
sin haber pintado apenas las ventanas.
Me levanto temprano y debo ser,
un árbol sin cimientos.
Sé que hablo de la luz y hasta ahora,
no he manchado la voz,
y el alma,
es el único animal que mira y ríe.
Ahora mi voz no es la voz que yo conozco,
es un espejo dilatado en mi cuerpo
Tantas veces me levanto del suelo,
tantas...
Y luego, después de saludar a los pájaros,
la loca de la vida viene a recordarme,
que todo está lleno de muerte.
Y sé que es Abril y que mis sábanas
están limpias y que el heno,
tiene la misma forma de mis hojos,
y que los vuestros ya no lloran,
ya no preguntan,
sóo se embarran en un silencio extraño.
Ahora,
que el enemigo está en cada rosa
que abre el viento,
y la pluma se me hace difícil
ante el mañana
ahora,
diré que un resto de piedras
es el precio de tanto sacrificio.
3 comentarios:
Lisola querida, se me ha escapado el poema de la entrada anterior....No importa, los leo con antención y me sigue gustando mucho cómo escribes
Eres genial. Un beso. Dark_.
Gracias, Dark. Un plcer que hayas pasado por aquí.
Saludos.
Lisola.
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