viernes, febrero 16, 2007

Jacek Yerka













    Hace tiempo que desnuda...


    desnuda y con las preguntas por debajo de la Roca...

    Junto a las escaleras,trato de separar la huella del nido
    de la hondura de los pájaros.


    Nos esperan las criaturas de nadie, las cenizas de todos,
    el manantial de los propósitos,
    el significado de una mancha verdosa
    en el fondo de la lengua
    pidiéndonos un rostro.

    Nos piden la palabra,
    acunados entre un muro de cristal
    y el suave descenso del tiempo entre los pastos.

    En fila, como minúsculas hormigas uniformadas,
    acercamos la sal a la piel, la piedra a la pobreza,
    para no vernos sumergidos en el pulso,
    en su costumbre de calor de carne en éxtasis.

    Nos han dejado a oscuras nada más nacer,
    nos han dejado en el error de ser el milagro de la vida,
    en el ostentoso triángulo de las cimas,
    en el rejuvenecimiento del futuro
    y en las manos el olor a dioses muertos
    confundidos con la tierra.

    ¿En qué ilusión nos condenan?

    Puede con nosotros este bullicio de oro
    que oprime los cartílagos y vacía
    las cuencas de los ojos.

    Puede la tumba que nos llora su cordillera de huesos,
    el licor amargo abrigando los labios.

    Nos llevan por la luz de las certezas
    y toda nuestra piel se volverá cemento
    y ya no habrá forma de volver a desclavar
    las antiguas raíces de la madera.

    Ahora es negro vuestro óvalo bajo mi blusa.


Gracias a Marce a Maria y dos veces gracias a Inma.

5 comentarios:

Mizpah dijo...

...creo que para poder seguir caminando sobre este desierto acuático, necesitamos urgentemente aprender a respirar el oro; porque las nubes se siguen jactando de su lejana sustancialidad, y ya no digamos de la Luna, que muy puntual se desaparece en su oscuridad... ¿qué podremos hacer, si ni siquiera conocemos al ventrílocuo que controla nuestro ser? supongo que no nos queda otra que seguir coloreándonos de poesía...

El Gato Lector dijo...

Ha sido como una tormenta de jacintos. De libro a libro un evanescente nuevo día.
Las ventanas abiertas, el agua intrusa, las fotografías y algún chispazo a hurtadillas.
Hojas de encina y rocas.

El bello meteoro limpiador.

Comienza un capítulo, lleno de esperanza y conversaciones tras las puertas entreabiertas.

No podemos perdernos el fabuloso desenlace.

almena dijo...

Gracias siempre a ti.
Por escribir como lo haces.
No sabes cómo disfruto de tu poesía,
aunque mi torpeza me impida dejarte un comentario a la altura.

Un abrazo

Ogigia dijo...

Me gusta mucho, mucho, de verdad

Anónimo dijo...

Gracias por tus poemas -las otras en todo caso serían a Marce por dos y por una a Marian. Inma es egoista y quiere que tu blog siga vivo, puedes saltártela :¬)