domingo, enero 14, 2007

Mujer en su cueva (Paul Delvaux)


En el esfuerzo de nacer está el final,
en la rabia de crecer se continua.

José Saramago.


III


Incansablemente visitaré hermosos templos de palabras litúrgicas y en la sombra izquierda,
la cansada envergadura de los plomos, abrirá a la nieve su festín de loco.

Hoy tocan los relojes su extensa marcha fúnebre.

El duelo discurre entre las vestiduras de los sacerdotes
y el blanco blasfemo de las lámparas caídas.

No espero nada y lo espero todo.

El viaje ha comenzado ya y arranca ocultas fuerzas a los pies atónitos.

Alguien desde el otro lado me dijo;

tira todas las flores de plástico que tengas almacenadas
y arde...

Arde en el ojo circular de las sombras.
En los trenes últimos,
aquellos que pasan cada siglo de puntillas sobre los hierros agudos y sus esquejes de dicha
y saben del concierto en la madera y del ritmo húmedo de los árboles.

Puede que hoy en la burbuja que retorna del pecho,
el humo se disipe y las palabras dejen de serlo
para volver a ser placer en los oídos.

Reparto mis alas entre los que ya aman mi tumba.

En ella encontraréis piedras y una nube perforando el núcleo de las borrascas
y molinos de estrellas limpiando la espuma de de mi última vida,
al menos hasta que inocentes astros bajen para purgar en liquen prostituido
por la sal y la escarcha.

Y entonces,
como un ciervo asustado por el diluvio criminal,
cubriré los ojos de mirra,
escoltada por el denso olor del pan cuando sofocado
nos lubrica el alma.

Se impone un silencio metálico.

Se impone el dolor para trazar firmemente la última letra
sobre la encendida turba de las pesadillas.

Crecerán los espejos maternos,
también el luto de este lecho.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"y el mar,
es un caracol negro estirando su cuerpo bajo las cerraduras de los puentes",caracoles ´estirados´,no en el Palacio da pena.
No sé por que la extensión me asusta, como si se pudieran perder a lo largo las olas con más eco. Releeré de puntillas. Gracias de nuevo, Lisola

Anónimo dijo...

madre mía...qué imágenes, niña...cómo me gusta....

almena dijo...

Tus letras, increíbles. Mucho más que "esquejes de dicha" para estos ojos atónitos míos.

ufffffff cómo escribes, Lisola.

Un beso!

Anónimo dijo...

Hace años que no leo algo como esto.
Emoción, imagen, tenés un don en tus palabras.