
Arca de cristal y barro.
Sobre el mediodía
una canción de cuna.
Al anochecer
un verdugo en el lecho.
Huye el pulso de la mano tras el corazón.
El fino cuello de los relojes se retira
al inmenso latido que se opone a la mano.
(Construirán un zumbido de piedras
destruyendo el vuelo de los ausentes).
Un solemne desacato al culto de los lirios,
un espacio de luz acribillada,
es todo lo que contiene el peso de la carne.
Esta es la casa donde anida el viento,
donde azulea el color del agua en las ventanas,
donde las manos aprenden de la piedra.
Duermevela de nombres en el orden de la noche
o en la sombra pura que nos alarga la memoria.
Adherida al mundo,
absuelvo sus ojos de la arena
para volverla ceniza en la fragilidad
de las corolas.
Apago la luz cuando cantan los pájaros
y el cráneo recupera su ceguera.
Una nota blanca en la penumbra,
desdibuja el grisaceo silencio del abismo,
viene del cielo profundo a iluminar el árbol,
pero en el suelo funde su luz la sombra fría.
¿Quién al rozar el trigo se lavará la piel?
¿Quién abrirá esta casa de huesos helados?
En cruz sobre la muerte del agua,
nada puede tocar el recuerdo de la flor,
ni el habito que curva el lila y verde de los difuntos.
©
6 comentarios:
"Esta es la casa donde anida el viento", ¿tu viento o el del abuelo que se prolonga en tu mirada? Que bien que tenemos la poesía.
Lisola, leerte es degustar sabores encontrados: a veces dulces, a veces amargos, a veces agridulces, nuevos y ancestrales a la vez. Y siempre un gustazo hacerlo.
Un abrazo
Precioso poema. Impresionante. Un saludo.
Es bueno este poema...intenso y dramático...como los anteriores, me gusta mucho
me gusto el poema, voy dando una vuelta por tus letras
un saludo
Caramba, lo siento venia de lejos, por los caminos...recién leo éste...Absolutamente confirmando lo que nace en uno al leerte...nace otro uno...uno nuevamente...hay en ti una entidad seria y madura, una voz
pausada y generosa como siempre en el decir...discreta y dulce...
y al romper el molde...confirmas el poema ! albahaca y romero y agua y luz...vale !
Orden
Franciscana
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