sábado, junio 24, 2006

Chagall


En la profundidad del espacio silencioso,
un golpe de manzanas mar adentro,
desdobla la densidad de las sombras
y la dimensión callada y fría del espejo,
separa el nido de las piedras, volviéndonos
arroyo desbordado sobre el grano.

Remontarse por encima de la luz,
mientras descubres el vuelo de un ave,
sin peso y sin volumen,
dispuesto a reencarnarse en pisada
que ha de borrar el tiempo.

©

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso. Me ha gustado mucho el contraste. La segunda estrofa es una maravilla. Besos.

Leo Zelada dijo...

Excelente poema.

Un abrazo de este poeta en Madrid.

Chaitan dijo...

he paseado por tus letras y me ha gustado mucho.
volvere a pasear por tus huellas.
saludos

ecasual dijo...

Qué maravilla de poema. Saludos.

Anónimo dijo...

Es un placer leerte, niña.
Felicidades de nuevo