domingo, julio 01, 2007

Guerrit dou ( Escola Nocturna)




Miradla. Y sentid como en la sombra,
recorre la luz y bebe y derriba las copas
que contienen su espíritu.

Miradla. Y que ella os muestre el arpón
de su vasta soledad de niña sobre su lomo,
mientras en los espejos, una anciana
recuesta su muerte y la viste de memoria.

Sabe todo del sueño, de la vida.
Sabe y gobierna sus manos que son antiguas
y las murallas heladas que circundan su pecho.
Sabe y es más noble por saber y entregarse
a la vida sin rendir su corazón a la locura.

A veces, recuerda la lucidez y milagrosamente,
se aventura por las calles y atraviesa los gritos
y cubierta de polvo desea volver a ver ponerse el sol,
desea cambiar su piel por un poco de pan blanco
que alimente su alma, desea desenterrar a los caballos,
o levantar los visillos y quedarse ciega de luz, de luz
y grandeza.

A veces, sentada sobre la vela, a punto de convertirse
en fuego, toma una piedra y la envuelve en sedas
y cubre los pies con láminas de níquel, de algas,
de imperdibles ardiendo, de exvotos que ya han tocado
la cintura de los muertos.

Y pasa sin norte y sin sur, amontonada
en las brújulas que yacen en el fondo del mar,
Y se abrocha el cuello con las lámparas devotas,
y se entrega al sacro resplandor de las bóvedas.

Quizá nunca sus pasos contemplen la rosada garganta de Petra,
quizá no vuelque sus ojos en la linfa de Taormina,
ni estalle a la leve sombra de los arcos de la Piazza.

Pero miradla, ella es la oración a la medianoche,
en los labios de los monjes negros de Durham,

La pasión derramada en la copa de vino.

2 comentarios:

Ogigia dijo...

Es un poema tremendo, perturbador, Lisola...¿Sabes' todo lo relativo a Fantasmas y cálamos pertenece al pasado, lo único que queda son poemas... Los nombres fenecieron atrás...

Amanda dijo...

Tintinea sobre su soledad, con la misma fuerza con que lo hace la luz sobre el silencio.
Perfecta combinación entre esa preciosa imagen, tan inquietante, y tu poema.
Un beso.