
Supón que la vida nos es fácil.
Que uno puede adormecerse al otro lado del fuego
e ir contando pulcramente las horas
hasta que en su silencio de noche sin memoria
una sonrísa húmeda invada el rostro.
Supón que no hay nada sobre la tierra
que pueda despertarnos.
Que la aspereza de los días,
es sólo algodón que besa las calles
y la penumbra del invierno,
un gato pequeño y tibio que se arrulla
en el hueco de las manos.
Supón que el dolo
no es más que una gran pompa de jabón
que avanza por los tejados
dejando tras de sí toda la suciedad
del mundo.
Y al abrir los ojos el aire es limpio
y las estrellas duermen como pájaros.
O que al llover el agua apenas moje.
O que al amar, el corazón,
perdiese su armadura.
O que al nombrar palabras como
Tiempo Amor Silencio
La vida pudiera convertitse en rubios focos de libertad
en el caoba de los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario