
Nadie cree que el tiempo se muere y te excluye del mundo.
Pero yo sé que estoy excluida del mundo.
Pero yo sé que el tiempo se muere.
Pero yo sé que es un punto de luz que vigila
y espera,
que vigila las manos y la nuca,
con la familiaridad del polvo unido a la piedra
y que nos lanza a la absoluta perdida.
